La venganza de una nación y… de Bilardo
Comenzaba el segundo Mundial en Méjico, el de 1986. La fase final más polémica que se recuerda debido a que, en principio, el país organizador del mayor evento futbolístico era Colombia. Entre todo este altercado, una selección estaba obligada a ganar la Copa del Mundo, Argentina.
Con jugadores como Passarella, Valdano o Maradona optar al título era lo mínimo que se les podía exigir. El entrenador era Carlos Salvador Bilardo. El juego que desplegó la albiceleste en la fase de clasificación no convencía a los políticos ni al Presidente del país, Raúl Ricardo Alfonsín, que declaró públicamente que no le gustaba nada el seleccionador. El sistema de juego de Bilardo se decía que era la antítesis de su predecesor y único campeón del mundo con Argentina, César Menotti. Antes del Mundial, uno de los ayudantes de Bilardo le comunicó que algunos miembros de la Federación Argentina –Otero, Moreau…- estaban a punto de destituirlo por la presión política y porque lo veían incapacitado para ganar el Mundial. La pésima gira previa que realizó Argentina provocó que crecieran las críticas en torno al seleccionador, sobre todo por parte de la prensa. Finalmente, Bilardo viajó a Méjico. Desde la selección se pedía (Valdano) “estar unidos, porque vamos a ganar el Mundial. Sólo nosotros creemos que podemos”. El ‘narigón’, por si no tuviera problemas, le quitó la capitanía a Pasarrella en favor de Maradona, lo que provocó conflictos en la plantilla. Bilardo dijo que “el único que tiene el puesto asegurado es Maradona”. El único que creía que se podía ganar el Mundial era el seleccionador que al llegar a Méjico dijo que “hemos aterrizado los primeros porque vamos a irnos los últimos”. Otra dificultad que tuvo que sufrir Argentina fue la mala relación con el país anfitrión lo que provocó que los mejicanos siempre animaran al rival de los de Bilardo. Un ejemplo de ello es que, en los octavos de final, un aficionado argentino gritó ante los abucheos que recibía su combinado: “¿No estáis con un equipo latinoamericano?”. La respuesta que recibió por parte de los aztecas fue está: “Estaremos con vosotros cuando recuperen Las Malvinas”. El aficionado se tuvo que marchar de la grada porque recibió un baño de orina. Ese hecho fue lo de menos, porque el comentario de Las Malvinas era hurgar en la herida más profunda de un argentino. En 1982, Inglaterra arrebató dichas islas a Argentina. Superada la liguilla y los octavos Bilardo pidió unión para el partido frente a Inglaterra. Este choque era la venganza de una nación entera y, por fin, tanto la prensa como los políticos andaban por el mismo camino que su combinado. Los jugadores tranmitieron un ánimo de revancha y amor a un país. “No sólo había que ganar a los ingleses, había que hacerles sentir inferiores”, declaró Bilardo años más tarde. El primer gol a los ingleses lo hizo Maradona con el puño. El árbitro no lo vio y todo el mundo se escandalizó por ‘La Mano de Dios’. Posteriormente, Diego desparramó a todos sus contrarios para crear el gol más histórico de todos los mundiales. Un balón que lo amarró en el centro del campo para ganar una “guerra”. El periódico más prestigioso del país tituló el triunfo así: “Perdón Bilardo”. Argentina ganó el Mundial, pero lo ganó en los cuartos de final cuando Maradona pudo con un ejército entero, con la historia y con la guerra de las Malvinas. Bilardo fue renovado cuatro años más por los que no creían en él. Argentina tuvo su revancha y Bilardo también.
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