Brasil se proclama eterna en el lejano oriente
La Copa Mundial de la FIFA de 2002 será recordado por muchos motivos. Tanto deportivos como organizativos. Pero lo importante que dejó fue a su campeón. El lejano oriente encumbró y coronó a Brasil como emperador, además de otorgarle el título en exclusiva de pentacampeón del mundo. Sus rivales, en ese momento, estaban como poco a dos títulos de la canarinha.
Esa fue la última gota de un mes trepidante. Un mes que comenzó con la inauguración del primer Mundial organizado por dos países, el primero que se celebraba en Asia y el primero que no se jugaba en América o Europa. Tres primeras veces. La FIFA pretendía llevar el fútbol y promocionarlo en aquellos países sin gran tradición por el balompié. Por eso hubo un Mundial en Estados Unidos, y por eso hubo otro en dos países con poca tradición futbolística. Y quizás por esa decisión, la FIFA encontró su primer fracaso: la asistencia de público. Hubo 20 sedes diferentes (todo un récord), se construyeron numerosos estadios, impresionantes todos. Pero el público coreano no respondió. Japón llenaba rigurosamente sus estadios, pero sus coanfitriones solo conseguían ese resultado con el equipo de Hiddink. Y de ahí, quizás, pudo surgir el segundo fracaso: los arbitrajes. Todos recordamos la actuación del archifamoso Al-Ghandour en el España-Corea en el Gwangju World Cup Stadium (posteriormente denominado Estadio Guus Hiddink). Ese partido fue la culminación. Corea en semifinales y en el tercer y cuarto puesto aseguraba estadios llenos hasta el final. Antes había sufrido Italia un arbitraje más lamentable de manos de Bryan Moreno que llevó a Trappattoni al borde de la locura. Y en el último partido de la fase de grupos, con portugueses y asiáticos jugándose el pase, Corea volvió a recibir la ayuda necesaria para alcanzar esa meta. El 2002 fue el Mundial de los fracasos. Holanda no llegó a viajar al lejano oriente con Van Gaal como seleccionador. Francia fue la peor defensora del título de la historia. No marcó ni un gol. Argentina no pasó a octavos después de arrasar en el grupo sudamericano de clasificación. Inglaterra en cuartos. Italia en octavos y Uruguay en la fase de grupos. La final, al menos, fue entre dos campeones del mundo. Kahn, mejor jugador del torneo (primer portero que lo conseguía), tuvo una actuación impropia después de su excelente Mundial, y regaló dos goles para que Ronaldo se encumbrara en bota de oro y se redimiera de la triste final del 98. Pentacampeonato.
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