Chile ’62: Un Mundial convulso
Brasil consigue su segundo Mundial en una edición marcada por un catastrófico seísmo que arrasó la zona. Además, la carencia de fútbol, la violencia en los campos y los trapicheos deportivos hacen que sea recordado como ‘el último Mundial clásico’. Incluso un dirigente de la FIFA comentó: “Fue un Mundial amateur”
El Mundial de Chile ’62 fue ganado por Brasil haciéndose así con su segunda Copa del Mundo, pero quizá sea recordado por dos importantes hechos que marcaron esa séptima cita mundialista. El primero de ellos sucedió dos años antes de empezar los mundiales. En mayo de 1960, una serie de terribles terremotos (el mayor de ellos registró 9,5º en la escala de Richter, el más virulento de la historia), con varias réplicas en sucesivos días dejaron 5000 muertos, 2 millones de damnificados, la mitad sur del país devastado y la ilusión de la población chilena por los suelos. “Porque nada tenemos, todo lo haremos”. Esta frase pronunciada por Carlos Dittborn, principal impulsor del Mundial, animó a sus paisanos para sacarlo adelante. Y lo consiguió, aunque Dittborn no vio hecho realidad su sueño de ver la cita pues fallecía un mes antes de comenzar. El segundo acontecimiento afectó a lo meramente deportivo. O más bien a lo antideportivo, ya que la violencia se adueñó de los partidos una vez que echó el balón a rodar. La denominada ‘Batalla de Santiago’ y el hecho de que en los primeros cuatro días se pudieron contabilizar hasta 50 lesionados refleja la dureza de la competición. Además, las chapuzas arbitrales secundaron este lamentable espectáculo con errores garrafales de los colegiados en distintos encuentros.
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